
Pivero, el filósofo cervecero, me ha invitado a la segunda sesión de "La Ronda", que esta vez la paga Chela, quien ha lanzado la siguiente pregunta: ¿Está la cerveza hecha para disfrutar en la intimidad de nuestros hogares tomando el protagonismo absoluto o más bien es una bebida social que se engrandece cuando se toma al calor del bar acompañada de tu gente favorita?
A continuación expongo mi humilde respuesta:
La cerveza ha sido desde su origen una bebida socializadora. Unos 5000 años antes de Cristo los Sumerios ya consumían cerveza. La Sikaru era considerada una bebida medicinal y sagrada que solía servirse en un gran recipiente común. Los comensales, sentados a su alrededor, la sorbían con cañas. Esta degustación constituía una ocasión inmejorable para mantener relaciones sociales. También conocemos el papel importante que la cerveza tenía en los actos sociales de los pueblos del norte. Así, el filósofo Posidonio cita una fiesta celebrada en el siglo II antes de Cristo tras la ocupación de la ciudad de Delfos: "tras haber cubierto el suelo de heno, beben vino de cebada y organizan grandes festines en unas mesas bajas de madera".
En la Edad Media la cerveza entró a abadías y monasterios de la Europa central y nórdica. Se produce en esa época un gran periodo de perfeccionamiento en las técnicas de elaboración y comienza a realizarse cervezas de distinta calidad. Se sabe que en el año 816 en el monasterio suizo de Saint Gaill se producía tres tipos de cerveza: Ultima para los mendigos, Secunda para los monjes y Melior para los nobles. En el Renacimiento la cerveza vuelve a ser una bebida democrática y así ha sido hasta nuestros días. La cerveza ha sido y es en esencia un producto socializador.
Pienso que la cata de una cerveza de gran calidad en la intimidad de nuestros hogares es un momento de gran placer y recogimiento interior que todos deberíamos poder disfrutar. Sin embargo, considero que los placeres que proporciona la cerveza no deben restringirse a su color, olor y sabor. Uno de los mayores placeres que proporciona es la posibilidad de establecer relaciones sociales. Las conversaciones de toda índole que surgen alrededor de la cerveza junto a una agradable compañía son un valor muy importante que debemos añadir a las propiedades de la cerveza.